Carrito

Durante los últimas semanas, cuatro chicas españolas de Alicante, Madrid y Zaragoza vivieron la aventura maasai en el campamento ADCAM. Durante diez días, los guerreros Maasai les acompañaron en una experiencia única en la que recorrieron la sabana africana, aprendieron la cultura maasai, convivieron con los miembreos de la comunidad y conocieron el Proyecto Maasai que ADCAM y Pikolinos lleva a cabo con las mujeres de la tribu.

 

Cristina, una de las chicas, nos relata aquí su experiencia en el Campamento Adcam:

Las sonrisas más bonitas, están en África, quizás no tengan una dentadura perfecta, pero son puras y sinceras. Son sonrisas innatas de felicidad que los niños elevan a la máxima potencia cuando les das la mano y, además, van seguidas de un salto de alegría cuando descubren que en tu mano hay un caramelo escondido.
Viajamos a Kenia con la intención de disfrutar de paisajes únicos y volvimos de Kenia con la inmensa alegría de haber conocido a personas increíbles, que ofrecían lo poco o mucho que tenían y que me demostraron que la civilización no está en occidente.
No importa la cantidad de ropa que tienen, ni las durezas de sus pies, ni el número de dientes que les quedan, ni sus pertenencias. Lo que importa es que lo que tienen, lo comparten, que lo que viven lo cuentan y, sobre todo: reír, jugar, cantar y bailar. Lo importante es ser feliz.
Hay tres principios básicos que les hace ser como son: respetarnos los unos a los otros, respetar a la naturaleza y respetar a los mayores, porque ellos tienen la experiencia necesaria para guiarnos por el buen camino. Esa es la máxima que se les recita a los niños todos los días en ADCAM Mara Vision School, la escuela que alberga a más de 150 niños maasais dispuestos por superarse y aprender lo suficiente como para llegar a ser pilotos de avión, conductores, futbolistas o profesores.
El campamento Adcam es la forma más auténtica de vivir la experiencia Maasai, una aventura absolutamente recomendable que todo el mundo debería vivir, para aportar un granito de arena a esta comunidad y para que ellos puedan ser sostenibles y mejorar su calidad de vida pero, eso sí, sin cambiar su cultura, ni sus valores, que es la mayor de sus riquezas.