Carrito

Existe una nueva África, un continente que no deja de estar en continuo movimiento y que, más allá de los conflictos, la desigualdad y la pobreza, es también capaz de viajar, adquirir nuevos conocimientos y emprender nuevos negocios. Un territorio, junto con sus gentes, fascinante.

Históricamente, la percepción de África no ha sido muy positiva, aunque afortunadamente esta percepción comenzó a transformarse a inicios del presente siglo, aportando unas cifras de crecimiento muy esperanzadoras respecto a su economía, consumo, industria y desarrollo agrario y tecnológico, entre otras cuestiones. Gracias a estas mejoras y su enorme potencial demográfico, todo parece indicar que una nueva era de desarrollo se presenta para el continente africano, aunque este desarrollo sobre el terreno pueda ir poco a poco.

Hay tres factores fundamentales que propician el hecho de que África esté experimentando una transición hacia la prosperidad como son, un alto porcentaje de población joven, unas vastas ciudades que buscan su reflejo intercontinental en otras grandes ciudades y la intervención e influencia de grandes economías, como por ejemplo China.

Salto tecnológico

Uno de los aspectos a tener en cuenta y que evoluciona a gran ritmo es el desarrollo y avance tecnológico. Hay países como Sudáfrica, Botsuana o Gabón, cuyo porcentaje de suscripción a móviles oscila entre el 130% y el 180%, superando a ciertos países europeos, y otros países como Argelia, Malí, Sáhara Occidental y Marruecos presentan cifras de más de un móvil por habitante.

Para que nos hagamos una idea de la evolución, en el año 2000 en África había dos teléfonos fijos por cada cien habitantes, por los 50 por cada 100 que había en Occidente. Fue justo en ese momento cuando el número de usuarios africanos de telefonía móvil comenzó a crecer de manera espectacular. Actualmente, África está conectada, sus habitantes han pasado de carecer de teléfonos fijos y ordenadores a estar conectados por los teléfonos móviles. Además, a raíz de las necesidades de los ciudadanos, se han ido creando diversas aplicaciones de móviles que suponen novedades estructurales y una auténtica disrupción.

Muchos inversores locales han fomentado también las fabricaciones en el propio continente, especialmente en el sector de la telefonía móvil e informática y en el sector farmacéutico, con algunos laboratorios en Argelia, en Sudáfrica, en Túnez, y empresas de otras partes del continente en países como Angola, Camerún, Egipto, Etiopía, Ghana, Kenia, Lesoto, Marruecos, Mauricio, Nigeria, Tanzania y Uganda.

Aumento del PIB

En cuanto al crecimiento del PIB, el optimismo ha ido sustituyendo poco a poco al pesimismo, ya que se prevé que, en un plazo de cinco años, grandes países africanos experimenten aumentos superiores al 30% como en el caso de Mauritania, Mozambique, Egipto, Níger, Kenia, Uganda, Costa de Marfil, Burkina Faso y Benín y, en el caso de Etiopía, Ruanda y Senegal, incluso superiores al 50%.

El PIB aumenta y la inversión extranjera también, lo que propicia una globalización fructífera. Pero aún hay cuestiones por mejorar, ya que no se trata de un crecimiento inclusivo que derive en el desarrollo interno ni en el aumento del PIB per cápita. Aunque África ha duplicado su producto interior bruto en el transcurso de los últimos doce años, el crecimiento de un 4% previsto para el año 2020 sigue aún lejos del 7% necesario para duplicar el ingreso medio en una década. Es un continente joven y los países africanos necesitan producir un promedio de 18 millones de puestos de trabajo de alta productividad hasta el año 2035, al mismo tiempo que la urbanización de sus ciudades se convierta en una herramienta útil para el cambio y el crecimiento económico inclusivo.

El nuevo gran mercado común y la implicación de China

África está creando su propio mercado común, el Área Continental Africana de Libre Comercio (AfCFTA), que es el resultado del Tratado de Libre Comercio Africano entre los 55 miembros de la Unión Africana, y con 1.200 millones de consumidores, supone el mayor acuerdo comercial desde la creación de la Organización Mundial de Comercio. Los cinco países que hasta la fecha lideraban la Unión Africana (Nigeria, Sudáfrica, Senegal, Argelia y Egipto) han ido perdiendo influencia debido a sus problemas internos, al mismo tiempo que el autoritarismo crece en los estados vecinos. La esperanza es que este gran acuerdo (AfCFTA), impulse la industrialización y fomente la creación de empleo.

África ya es un gran e interesante mercado, lo que ha propiciado un incremento de la inversión extranjera directa, entre ellas la de China que, a través de la deslocalización de sus fábricas y la financiación de otras, está favoreciendo una industrialización en África, un proceso que puede ayudar a disminuir la pobreza considerablemente. África será pronto la fábrica del mundo, tal como lo fue China en el pasado.

Índice Ibrahim de Gobernanza Africana

El Índice Ibrahim de Gobernanza Africana (IIAG) nos muestra las mejoras en los principales países africanos, pero también los retrocesos, como por ejemplo, las revueltas durante las jornadas electorales, y es que, aunque África ha mejorado considerablemente sus niveles de gobernanza, es necesario propiciar y asegurar un crecimiento inclusivo que evite el conflicto que puede suponer la existencia de grandes grupos de jóvenes frustrados que, aun habiendo recibido una mejor formación que la que recibieron sus progenitores, gozan de peores empleos, en el caso de que los tengan.

Desde ADCAM, la juventud se nos presenta como un gran reto. Una parte fundamental de la población africana a la que debemos cuidar y desarrollar su enorme potencial a través de una educación y formación de calidad, con el fin de que canalicen debidamente sus aspiraciones laborales, demandas políticas y sentido de la igualdad.

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